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El Botánico trata de recuperar un tejo mutilado, decomisado por la Guadería de Medio Natural

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tejo mutilado
De manera furtiva, el ejemplar había sido sometido durante años a podas intensas para convertirlo en bonsái, y extraído de su medio natural con un escaso sistema radicular, características que pueden dificultar enormemente su recuperación.


En el mes de marzo de éste año, la Guardería del Medio Natural de la Consejería de Desarrollo Rural y Recursos Naturales del Principado de Asturias, contactó con el Jardín Botánico Atlántico para hacerle una  propuesta: llevar a cabo en el Jardín la recuperación de un tejo desarraigado para ser convertido en bonsái, que había sido decomisado con motivo de una denuncia.
 
Desde el Botánico se aceptó el desafío aun sabiendo la dificultad que entrañaba intentar recuperar un ejemplar con las características del tejo recepcionado: completamente mutilado y con escasísimo sistema radicular.

El tejo, procedente de los Puertos de Agüeria, en el concejo de Quirós, fue entregado en custodia por Agentes del Medio Natural para su plantación en el Jardín, donde fue reubicado en la colección de Bosques Mixtos del Bioma Templado Europeo, dentro del Itinerario Atlántico. Para ello se acondicionó un espacio rodeado de árboles que creasen unas condiciones de sombra y humedad lo más favorables posibles para su arraigo. Se realizó un hoyo de plantación aportando tierra vegetal fertilizada con humus de lombriz, y se procedió a su plantación el mismo día de su llegada al Jardín, procurándole el mantenimiento imprescindible (riego, limpiezas, etc.). A pesar de ello, conviene destacar que dadas las condiciones en que se encontraba el ejemplar, las posibilidades de aclimatación y adaptación a su nuevo medio van a ser escasas.
 
Es más frecuente de lo que parece, el repudiable intento de convertir en bonsái una especie natural extrayéndola de su medio, y sobre todo, cuando para hacerlo, se somete al ejemplar a una serie de podas intensas de la parte aérea para preformarlo durante varios años, al cabo de los cuales se extrae del monte con un sistema radicular mínimo. Esta actividad, que se convierte en furtivismo cuando se trata de especies protegidas como el tejo, está perseguida y sancionada por la Administración.