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Acolchado del suelo en las plantaciones del Botánico

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acochado
Con la llegada de las primeras heladas, toca acolchar el suelo de las plantaciones de arándanos y guillomos de la colección de Frutales del Nuevo Mundo.

El acolchado, o “mulch” en inglés, es una práctica que consiste en cubrir el suelo de los cultivos con una capa de material orgánico (virutas de madera, hojas, paja, etc.) o inorgánico (plásticos, gravas, etc.) para protegerlo y aislarlo. En el Jardín Botánico, se han utilizado cartones, lo que ha permitido reciclar el cartón usado a lo largo del año y triturado de madera.

El cartón, al que se le ha quitado cualquier plástico, es completamente biodegradable, ya que está hecho a partir de celulosa obtenida de especies vegetales, por lo que proporciona una gran cantidad de materia orgánica al suelo y no genera residuos, a diferencia de los acolchados plásticos que, al terminar la temporada, quedan inutilizables y se suelen quemar.

El acolchado tiene una muchas funciones beneficiosas para las plantaciones y el suelo. Impide la aparición de malas hierbas, favorece la proliferación de microorganismos, insectos y lombrices que son capaces de transformar la materia orgánica en nutrientes, y evita la pérdida de suelo por erosión, causada por la lluvia o el viento.

Por otro lado, un buen acolchado protege a las raíces de las heladas y reduce la evaporación del agua al retener la humedad que se acumula con las lluvias, evitando, además, la necesidad de regar más a menudo y reduciendo el trabajo de mantenimiento.