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Entorno Cantábrico

Uno de los objetivos básicos del Jardín Botánico Atlántico es el de velar por la conservación, estudio y divulgación de los recursos vegetales de los territorios cantábricos. A tal fin, uno de los espacios temáticos especializados es el ENTORNO CANTÁBRICO, que alberga colecciones de plantas propias de este ámbito geográfico.

En el entorno cantábrico se distinguen dos sectores:

  • El oriental, centrado en un itinerario a través de las comunidades más típicas de este medio.
  • El occidental, que englobará colecciones de plantas y comunidades de ambientes especiales cuando se desarrolle en su totalidad ya que, al día de hoy, se encuentra en fase de identificación de espacios y biomas claves, con el desarrollo de los correspondientes proyectos de carácter tanto botánico, con la identificación de las colecciones que les sean propias a cada ambiente, como paisajístico, de definición de espacios, materiales y ordenación de ambos que confieran el ambiente deseado.

cantabrico

Así pues, la primera etapa de desarrollo afecta a lo que hemos denominado sector oriental, que se apoya en un Pabellón informativo situado en la zona de la Quintana de Rionda albergando los contenidos correspondientes a este Entorno Cantábrico. La museografía se centra en las diferencias ambientales y de la cubierta vegetal de los territorios cantábricos frente a otras zonas atlánticas, incidiendo en las plantas endémicas y su origen; se tratan, además, otros aspectos, tales como los factores determinantes de la biodiversidad vegetal y su dinamismo.

La diversidad vegetal de este territorio templado se debe, en buena parte, a su situación geográfica, frontera entre las tierras mediterráneas del sur de Europa -con sequía estival- y las templadas del centro y norte de este continente -más húmedas y sin veranos secos-. Su proximidad al mar le confiere una marcada oceanidad climática. Las formaciones vegetales que posee son características del bioma templado europeo, donde dominan los bosques de hoja caduca. Su diversidad depende en alto grado, de su fuerte relieve y de la variedad de sustratos geológicos.

Otras áreas del parque:  Factoría Vegetal , Jardín de La Isla e Itinerario Atlático.

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BOSQUES

Este recorrido permite descubrir la diversidad forestal del cantábrico. Se han recreado los ambientes característicos de diversos tipos de bosques con los árboles, arbustos, matas y herbáceas peculiares.

La colección está ordenada en torno a un camino principal pavimentado con un suelo de piedra machacada, dejando al norte los bosques que viven sobre un suelo ácido y al sur los que lo hacen sobre uno básico. Los caminos interiores o secundarios, que nos adentran en cada tipo de bosque, se diferencian por tener un suelo con corteza.

ROBLEDALES ALBARES CON FRESNO

Estos bosques se desarrollan en suelos maduros y profundos, ricos en nutrientes. Se asientan especialmente sobre sustratos calizos, localizados en el centro y oriente de la Cordillera Cantábrica. El estrato arbóreo está formado además, por fresnos, arces, olmo de montaña y tilos. Su sotobosque y sus orlas son muy diversos. La riqueza de los suelos donde viven provocó la eliminación del bosque en favor de la explotación agropecuaria.

CARRASCALES

Los carrascales son los bosques perennifolios del cantábrico que ocupan las zonas más continentales. Se refugian en terrenos calcáreos abruptos, sobre suelos bien drenados, prefiriendo las solanas, más secas y cálidas. Su carácter relicto, los ambientes rocosos en que medran, la utilización de su madera como combustible, junto con los incendios y su explotación por ganado cabrío, impiden que aparezcan bosques cerrados y de porte alto. Son, por tanto, más frecuentes las formaciones abiertas y de escaso porte.

ENCINARES

Los encinares se desarrollan en ambientes similares a los carrascales, aunque en territorios cantábricos centro-orientales, más oceánicos. Estas condiciones climáticas favorecen la abundancia de plantas, sensibles a los fríos invernales, como el laurel.

Tanto en los encinares como en los carrascales, se encuentran árboles con características intermedias, presumiblemente originadas por hibridación entre ambos árboles. En las situaciones intermedias encontramos bosques donde el árbol dominante es la encina híbrida.

CARBAYEDAS CON ARCE

Estas carbayedas eran -en el paisaje no alterado por las actividades humanas- los bosques más comunes en la franja más oceánica del centro y oriente de la cornisa cantábrica.

La calidad de sus suelos -ricos, profundos y frescos- supuso su sustitución por cultivos y praderías. En la actualidad, son muy escasos los bosque maduros, siendo frecuentes las etapas jóvenes de bosques mixtos, ricos en fresnos y arces, pero donde los carbayos son poco abundantes.

CARBAYEDA CON ARANDANERA COMÚN

Sustituyen a las carbayedas con arce en los suelos más pobres. Por eso, son más comunes hacia el occidente de la cornisa cantábrica. La pobreza de los suelos ha provocado que, en los suelos más profundos y húmedos, hayan sido sustituidas por praderas, y por plantaciones de especies madereras exóticas, como pinos o eucaliptos en las zonas peores. Las frecuentes quemas han extendido sus matorrales seriales, tales como los brezales y tojales.

ALCORNOCALES

Los alcornocales son bosques perennifolios dominados por el alcornoque. En los territorios templados del ámbito cantábrico, conviven con caducifolios como el Carballo; y en algún caso -como en la Liébana-, con la carrasca. En estos bosques medran plantas de carácter mediterráneo como el madroño, la carpaza o la lavanda.

REBOLLARES

Los rebollares o melojares, toman su nombre del árbol dominante en ellos, un roble de tipo "marcescente". Este roble se caracteriza porque las hojas permanecen sobre el árbol durante el invierno -después de secas-, hasta el brote de las nuevas, en la primavera tardía del año siguiente. La "marcescencia" representa una condición intermedia entre los árboles perennifolios -del mundo mediterráneo- y los caducifolios -del templado-. De hecho los rebollares viven principalmente en zonas de transición entre los 2 ambientes, en lugares con clima submediterráneo.

ROBLEDALES ALBARES CON ABEDUL

Estos robledales abundan en las áreas silíceas del núcleo de la Cordillera Cantábrica. Aunque se han sustituido por brezales y praderías en muchas zonas, aún sobreviven magníficas masas. La más extensa y valiosa se localiza en la Reserva Natural Integral de Muniellos, en el suroccidente asturiano.

En las solanas altas de las montañas silíceas están los bosques de porte reducido, donde domina el roble orocantábrico: un árbol endémico de nuestra cordillera, que frecuentemente adopta porte chaparro y se integra en matorrales.

HAYEDOS CON LUZULA

Los hayedos están ligados -en las montañas cantábricas- a umbrías de zonas con precipitaciones abundantes y frecuentes nieblas. Pues en ellos se compensa la caída de las precipitaciones estivales frecuente en este territorio. El sotobosque es poco luminoso y selectivo -respecto a las plantas capaces de crecer en él-, de modo que dominan netamente las llamadas esciófilas -o amantes de la sombra-. Sus orlas y matorrales de sustitución guardan grandes similitudes con los de otros bosques de las montañas silíceas cantábricas, como robledales albares y abedulares.

HAYEDOS CON MERCURIAL PERENNE

Estos son más frecuentes en la zona oriental del cantábrico, donde las calizas y las lluvias de verano son más abundantes. Llegan incluso a descender hasta cerca del nivel del mar en algunas sierras litorales. En cambio, en la vertiente meridional de la cordillera, los hayedos son mucho más escasos; y se restringen a zonas muy umbrosas con abundantes nieblas estivales. Su flora es bastante distinta y su sotobosque -con abundante hojarasca-, es particularmente rico en orquídeas.

ALISEDAS

Las Alisedas son los bosques de ribera más comunes en el entorno cantábrico, y que en el Bioma Templado Europeo del Itinerario Atlántico podrá admirar en su plenitud.

En un territorio tan montañoso como el nuestro, donde escasean las áreas poco pendientes, los excelentes suelos de vega -profundos y ricos- donde viven los bosques de ribera- han sido utilizados y se ha eliminado el bosque, sustituyéndolos por prados y cultivos. Por ello, estos bosques que albergan una elevada biodiversidad son cada vez más raros, alterados y actualmente están protegidos por directivas europeas.

ABEDULARES

Estos bosques están situados a mayor altitud, en las umbrías de las montañas silíceas cantábricas, por encima de hayedos y robledales albares. Se trata de formaciones arboladas de sotobosque bastante luminoso en el que abundan: helechos, plantas herbáceas, arbustos y matas.


HELECHOShelecho arborescente

En esta zona del Jardín se reúne una colección de helechos del cantábrico, territorio que alberga especies típicas de territorios templados, pero también algunas de tipo subtropical, refugiadas en lugares especialmente protegidos. Los helechos viven en ambientes muy diversos, aunque prefieren espacios húmedos y sombríos, ya que el agua es para ellos, un factor limitante.

MATORRALES

Los matorrales dominan buena parte de los paisajes cantábricos. A ello ha contribuido, en parte, la deforestación derivada de la ancestral cultura ganadera. La utilización del fuego y las fuertes pendientes, han ocasionado procesos erosivos que favorecen el desarrollo de estas formaciones vegetales. En la alta montaña, por encima de los 1600 metros de altitud, las duras condiciones climáticas determinan la desaparición natural de los bosques. Estos matorrales climácicos pueblan en lugares donde los árboles ya no pueden crecer.

BREZALES

Los brezales son matorrales bajos y densos, de no más de un metro de altura que medran sobre sustratos silíceos, por lo que las especies que lo forman se denominan "acidófilas", ya que están, adaptadas a suelos ácidos. Si bien hoy ocupan grandes extensiones, originalmente ocupaban tan sólo espolones rocosos o depósitos de bloques no estabilizados y turberas, además de colonizar claros de bosque, originados por rayos o caídas de árboles.

AULAGARES

Los aulagares son matorrales de porte bajo en los que domina la planta aulaga, que presenta forma almohadilladas. Algunas especies acompañantes, propias de sustratos calizos, varían en función de su ubicación, altitud y territorio fitogeográfico. El fuego y el pastoreo eliminan a la aulaga en favor de plantas herbáceas, muy apetecidas por el ganado. Los aulagares alimentan a una importante cabaña ganadera en las montañas calcáreas de toda la cornisa cantábrica, generando ricos pastos.

PRADOS

Los prados que dominan el paisaje cantábrico son formaciones vegetales mantenidas por un manejo constante - mediante siega, pastado, abonado, y riego - que les hace muy productivos. Este tipo de prados naturales están desapareciendo de toda Europa de forma generalizada, siendo sustituidos por cultivos monoespecíficos de plantas forrajeras. Este proceso está causado el enrarecimiento de muchas de las plantas pratenses que en otro tiempo eran abundantes.

BAJA EXPLOTACIÓN

Las condiciones climáticas de montaña, con inviernos crudos y primaveras tardías, no permiten mas que una o dos siegas al año, para obtener el heno que constituye el alimento invernal del ganado. Bajo estas condiciones, y con un pastoreo limitado, la diversidad florística de estos prados es muy grande, brindando refugio a plantas típicas de orlas y linderos de bosque, que en otros lugares desaparecen debido a un pastoreo excesivo.

EXPLOTACIÓN INTENSIVA

Las buenas condiciones climáticas de las zonas más templadas del cantábrico -con inviernos suaves y precipitaciones constantes-, hacen que sus prados admitan hasta 6 siegas al año. La flora de estos prados -que varía en función de los suelos en que se desarrollan-, es menos diversa. En ellos sobreviven sólo, las plantas capaces de soportar una explotación tan intensa.

PLANTAS ANFIBIAS Y ACUÁTICAS

Espadañas, carrizos, nenúfares, lentejas de agua... son plantas adaptadas a medios con abundante agua. Algunas mantienen sólo sus raíces en el fondo del agua, otras también el tallo, y las hay que son flotantes, sin ninguna sujeción al fondo. Estas plantas forman comunidades vegetales muy variadas, adaptadas a condiciones específicas como por ejemplo: frecuencia del encharcamiento, profundidad del agua, movilidad del agua, presencia de nutrientes.